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Un Cosquín chaqueño

 
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Un Cosquín chaqueño

El “Chaqueño” Palavecino tocó durante más de dos horas y obtuvo la ovación de la noche. Rubén Patagonia y Guitarreros cosecharon miles de aplausos con sus reclamos y sus voces. Además, la chacarera recordó a “Martín Fierro” con Cuti y Roberto Carabajal.

La humedad era agobiante en Cosquín, pero algunos se animaban a salir y se acercaban al río con sus termos y bizcochitos en mano. Otros, en cambio, dormían la siesta con la compañía de algún ventilador.  Recién a las seis de la tarde las calles comenzaron a poblarse y , con algunas de ellas convertidas en peatonales, el tráfico se intensificó.

La Feria de artesanos de la Plaza San Martín era uno de los destinos favoritos de los turistas. Un puñado de ellos se agolpó en una de las esquinas del predio para escuchar a una joven que traía melodías del Paraná. Todos corearon con emoción el clásico “Merceditas”, mientras en los pasillos de la feria una promotora repartía barritas de cereal sin cargo.

Nuevamente la noche y la música. En las cercadas calles que circundan la “Próspero Molina” decenas de niños miraban con asombro el esplendor de los fuegos artificiales y comenzaba la fiesta con rastros de harina y de chaya, cuando Sergio Galleguillo desplegaba su repertorio.

Luego, la emoción se adueñó de la jornada con “La novia del Paraná”: Ramona Galarza, con orquesta y ballet conmovía a todos, de las plateas salían intrépidas parejas de chamameceros que mostraron sus dotes al son de “Kilómetro 11”.

Versiones peculiares de nuestra música nativa estuvieron a cargo de Suna Rocha y el Dúo Orozco – Barrientos que abría paso a un artista que, con su sentido reclamo, conmovió a todos los presentes. El autor de “Amutuy Soledad” alzó su voz por los derechos de los pueblos originarios. Fue ovacionado por la Plaza que reconoció la autenticidad de sus canciones. A lo lejos, en la platea, mientras en el cielo coscoíno flameaba una bandera de Neuquén, una mujer dejaba ver sus lágrimas mientras cantaba  “Chaltén”.  El chubutense de origen tehuelche fue uno de los más aplaudidos en la novena luna.


Los salteños de Guitarreros se convirtieron en la sorpresa de la noche con bises a pedido del público, la actuación del gupo dejó una huella innegable en el Festival Mayor,  mientras en el aire se asomaba la esperanza de una posible consagración.

En seguida, Cuti y Roberto Carabajal, preguntaron: “¿cómo empieza el Martín Fierro?” y miles de gargantas recitaron “Aquí me pongo a cantar. Al compás de la vigüela; que el hombre que lo desvela una pena extraordinaria, como el ave solitaria con el cantar se consuela” y así homenajearon al gaucho creado por José Hernández entre zambas y chacareras. Mientras, en alguno de los asientos de la platea, una nena compartía una manzana acaramelada con su abuelo.

La noche se cerraba y un sacerdote de sotana y sombrero buscaba volver a su lugar para disfrutar del broche de oro de la novena luna: “El chaqueño” Palavecino”.

El emblema del Chaco salteño interpretó un tema en la Plaza San Martín y luego montó a caballo para recorrer las tres cuadras que separan aquel lugar de la Plaza Próspero Molina. Allí llegó precedido por dos gauchos montados y por un operativo de seguridad. Ovacionado y con un predio repleto, quien fuera lustrabotas y colectivero, piso por fin el escenario. La noche era especial y las tablas del Yupanqui tenían la ambientación de una peña criolla.

Con invitados como Suna Rocha, Facundo Toro o Mariana Carrizo, el Chaqueño tocó por más de dos horas: “Piel Morena”, “Amor salvaje” o “La ley y la trampa” fueron algunos de los temas más festejados, entre ponchos agitados al aire y un incesante batir de palmas. Fue, sin dudas, un espectáculo digno del cincuentenario coscoíno que aún tiene tres lunas por delante.
 

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